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martes, 6 de octubre de 2015

Contrapunto: Signos - Historia de un Clan


(Por alguna razón que desconozco, esta entrada se ve HORRIBLE, sepan disculpar)





¿Qué quiere decir que un producto de ficción es sólido? Quiere decir que todos y cada uno de sus aspectos logran confluir de forma armónica y coherente. Esto no es para nada simple, requiere muchísimo trabajo y, aun contando con ello, puede fallar escandalosamente. Ahora bien, el problema de la solidez es que un producto puede tranquilamente sobrevivir en pantalla con todas sus falencias y, mientras el rating acompañe, probablemente pase desapercibido. Pero claro, cuando la tiranía de la grilla televisiva lo pone a competir con un producto realmente sólido, a la creación menos agraciada se le empiezan a notar las costuras hasta que, finalmente, explota como una piñata.

Convengamos algo: Historia de un clan entro con ventaja a la competencia con Signos. Telefé no da puntada sin hilo, y su nuevo unitario se montó en la cresta de la ola del fenómeno taquillero que resultó ser el film de Pablo Trapero.  De por sí esta circunstancia es muy injusta para Signos, que se presenta de cero, con una historia nueva y no con un relato híper mediatizado por el cual, de pronto, todos sabemos quiénes eran los Puccio y qué fue de su caso de los 80 para acá. Pero el problema no es este: el problema es que Historia de un clan es un producto infinitamente superior, lo cual resalta todavía más las falencias de su competencia.

Como les digo una cosa les digo la otra. Los dos primeros capítulos de Signos auguraban un thriller intenso y lleno de sorpresas. Pero los capítulos 3 y 4 pusieron en evidencia los elementos que le juegan en contra. Con esto no quiero decir que la serie sea mala: tiene buena historia y gran elenco, a su modo, funciona bien. El problema es que el contraste con el monstruo que le pusieron adelante es abrumador.  ¿Cuáles son, a mi entender, los puntos donde Signos hace agua?



1)El asesino que sigue un patrón. 

Ante todo quiero aclarar que soy fan de los asesinos perversamente inteligentes, maquiavélicos, que tienen un plan concreto y lo llevan a cabo cuidando cada detalle (lo retorcido de la trama completa que desarrolló Jigsaw me mantuvo viendo todas las entregas de Saw, aún cuando ya se había vuelto una película gore clase B malísima).  Pero también es cierto que al patrón de asesinato hay que ponerle sutilezas que lo mantengan interesante y, quizás, eso no está del todo aceitado en Signos. Pongamos por caso el capítulo de Leo. El asesinato del cazador que supuestamente era el mandamás del pueblo no significó nada. Sólo se nos contó que el tipo era así, así y asá, que Antonio (Chávez) le regaló la escopeta, y fin. No vimos al personaje en acción, como sí ocurrió con la malograda reina de belleza, y eso le quitó sentido al lugar de esa víctima en la historia.






De igual modo, en el capítulo orientado al signo virgo, reconozco que la muerte de la esposa de Antonio fue un golpe de efecto muy bueno. No la vi venir, él parecía tan dedicado a ella que no se me hubiera ocurrido jamás que fuera a eliminarla como un obstáculo. Pero lo hizo, y me aferro a estos giros como esperanza de que la trama no se estanque.




2)Dos palabras: Claudia Fontán. 


Perdón. Lo intenté. Juro que lo intenté pero no le cierra por ningún costado el rol de policía, y es un problema, porque es un papel protagónico. Para colmo, la interacción primordial se da con Alberto Ajaka, que está haciendo un excelente trabajo, lo cual resalta aún más el contraste. No digo que Fontán tenga que estar condenada a la comedia costumbrista, pero acá hay algo de su performance que no funciona y no le hace bien al unitario en su conjunto.




3)La puesta en escena 

por momentos carece de fluidez. Por dar un ejemplo, en el capítulo del signo virgo, una nena viene corriendo hacia Fontán avisando sobre una situación violenta entre su mamá y su papá. Raro. Raro todo, la reacción de Fontán, la introducción de ese momento, como que algo no cuaja. Algunas situaciones se sienten muy forzadas y opacan una trama que, más allá de esto, está bien planteada.


 

Ahora bien, insisto, Signos es un buen producto, pero tiene la malísima suerte de competir con un tanque. Si la cámara me acompaña

jueves, 10 de septiembre de 2015

Las influencias de Signos

Todos tenemos influencias. Desde los rasgos más básicos de nuestra personalidad hasta nuestros modos de hacer cualquier actividad. Lo que pasa con el ámbito artístico es que las influencias se hacen evidentes en demasía y, de a momentos, la línea que separa la influencia de la burda copia, o incluso del plagio, es muy difusa. Pero si hay algo que es esencial reconocer es que la intertextualidad es inevitable, y no podemos, ante el primer rasgo común, acusar a una obra de plagio o de ser una copia de menor calidad de otra.

Signos arrancó con el pie izquierdo semanas antes de su estreno debido a esta gráfica:




Como consecuencia de esto, una maraña de especulaciones se cerró sobre el producto y, por lo general, quienes sostienen esas especulaciones al menos miran el programa con el fin de comprobar si son ciertas o no. La verdad es que la similitud de Signos con Breaking Bad es meramente estética. El único punto de conexión (y muy tirado de los pelos) que podemos encontrar es que detrás de la fachada de un tipo normal se esconde un oscuro secreto, y esto es un argumento tan viejo como la humanidad.

Antonio Cruz es EL médico de un pequeño pueblo campestre, por ende, todos lo conocen, todos confían en él. Pero Antonio detesta a todas y cada una de las miserables almas que habitan en Penitentes, sobretodo a aquellos que ha escogido como víctimas de su plan macabro. Lo que sabemos hasta ahora es que su madre, a quien todos llamaban"la bruja" del pueblo, fue asesinada hace 46 años y, como consecuencia de ello, Antonio debió vivir con su padre y una madrastra más mala que las de los cuentos. Por esa razón, se propone asesinar a todos aquellos que, por acción u omisión, tuvieron que ver con ese nefasto suceso y la vida que se vió condenado a vivir. Explíquenme dónde están el laboratorio de metanfetamina y Jesse Pinkman (pensándolo bien...necesitamos un Jesse Pinkman, ¿alguien podría poner un Jesse Pinkman en la trama? ¿Le comentan a Suar? El pueblo pide Jesse y sugiero al Chino Darín)

Saliendo de la fantasía de tener al Chino en pantalla, ya que está muy ocupado actuando en la competencia directa (Historia de un clan, miércoles a las 23 por Telefé, odio que me obliguen a elegir), sí puedo encontrar algunos puntos de comparación con mi primera serie predilecta, la primer historia con la que me envicié y precursora de mis futuras obsesiones de la pantalla chica: Dexter.

En ambos casos estamos frente a dos asesinos sumamente meticulosos, capaces de trazar y llevar a cabo un plan perfecto sin ser descubiertos. En ambos casos tenemos una hermana policía, con la salvedad de que Dexter no quiere que Deb lo descubra (ayporfavornomehaganacordar) y Antonio claramente tiene todo planeado para que María Laura se lleve la gloria capturándolo (una vez cumplido su cometido). Por otro lado, la metodología remite vagamente a el asesino del juicio final: en ambos casos las víctimas son encontradas en posiciones asociadas a una simbología determinada, en este caso, los signos del zodiaco.




Tanto Dexter como Antonio conversan con sus vìctimas antes de asesinarlos, los hacen reflexionar sobre lo que hicieron, son muy claros respecto de por qué motivo los van a matar. Son escenas cargadas de tensión y que nos hablan de un asesino que se posiciona como justiciero y expone las razones de su accionar. No obstante todo lo mencionado, volvemos a lo dicho anteriormente: las historias no tienen NADA QUE VER. Antonio es un verdadero psicópata. Basta con ver las charlas que tiene con su hermana licor de huevo de por medio, hablando con total ligereza, como si él no fuera el responsable de estos crímenes escabrosos. Ni hablemos de esta escena:



Las motivaciones que tiene Dexter para matar son otras, así como las de Walter. Dicho sea de paso, Walter White no mata porque sí, sino que llega a eso luego de un largo proceso de desarrollo del personaje, que comienza a tomar medidas drásticas a medida que su situación se complejiza. Estamos hablando de tres protagonistas con perfiles diferentes y con historias distintas, lo cual me lleva a la conclusión de que las similitudes son mero intertexto.

Si hilamos fino, siempre vamos a encontrar copia. Yo podría decir que la secuencia final del primer episodio, en donde vamos viendo a los personajes en distintas situaciones con una música rítmica y tensa de fondo me remite a la secuencia final de todos los capítulos de The Killing.
También con ese criterio, cuando Antonio va a matar a Duarte (el dueño de la pescadería) y critica que durante toda su vida se haya burlado de lo distinto (más allá del hecho puntual que lo relaciona con su madre), básicamente afirmando que por eso merece morir, yo podría afirmar que el perfil del asesino es similar al de Jigsaw

Yo creo que estamos siendo muy injustos con la serie y eso tiene que ver con que la ficción argentina, si bien ha ganado prestigio en las últimas décadas, sigue cargando con el prejuicio de ser material de segunda mano. De pronto, sentimos que los norteamericanos inventaron todo y nosotros trabajamos con sus ideas. De esa injusticia es víctima Signos, y por ello nadie reparó en cosas muy interesantes de la serie. Julio Chávez en sí mismo te sostiene una trama porque es un actor de raza y es innegable. Pero además tenemos a Alberto Ajaka, destacándose en el rol de fiscal y ex cuñado de Antonio, luciéndose todo lo que el personaje efímero de "Patita" en Entre Caníbales no le permitió. La caracterización de los habitantes del pueblo me parece acertada para la historia que se quiere contar. Jocosa, grotesca, hiperbolizada, pero acertada al fin. Son detalles, pero nos hablan de un producto cuidado y hecho con ganas, que no merece ser acusado de plagio así porque sí.




Signos nos depara muchas sorpresas y creo que va a ser un thriller digno de ver, quizás no una obra maestra, pero digno. Lo único que puede entorpecer su camino es la competencia durísima de Telefé, fogoneada por el éxito rotundo de El Clan en los cines. Pero a diferencia del otro ejemplo que ya discutimos aquí, tiene a favor el formato unitario, que de por sí permite que la historia se mantenga más fresca e interesante.

La semana que viene empiezo a hacer una review de cada episodio, así que los espero para ir comentando como buenos fans de la pantalla chica y grande. Y acá les dejo una opinión distinta a la mía, así incentivamos el debate.